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¿Qué es un storyboard y un animatic en animación 2D?

30 de octubre de 2026 16 min de lectura Monkey Toons

Hay un momento especialmente importante en cualquier producción de animación 2D: cuando podemos darle al play a una historia que todavía no hemos comenzado a animar.

Gracias al storyboard y al animatic podemos comprobar cómo funciona una pieza audiovisual utilizando únicamente dibujos sencillos, voces provisionales y algunos elementos de sonido.

En MonkeyToons consideramos esta fase una de las más importantes de la preproducción. Nos permite comprobar la narrativa, encontrar el ritmo adecuado, anticipar problemas y mostrar al cliente una versión muy aproximada de cómo será su proyecto antes de comenzar la animación definitiva.

storyboard

El storyboard: contar una historia a través de imágenes

El storyboard es una representación gráfica del guion mediante una sucesión de viñetas. En ellas definimos los encuadres, la posición de los personajes, las acciones y los movimientos de cámara que necesitaremos para contar la historia.

En nuestro artículo sobre cómo se escribe un guion de animación 2D explicábamos cómo comenzamos a dibujar pequeños thumbnails o shooting boards mientras escribimos. Son bocetos muy rápidos que nos ayudan a imaginar visualmente lo que estamos contando.

El storyboard desarrolla esas primeras ideas, concretando las decisiones de realización.

Un mismo diálogo puede funcionar de maneras muy distintas dependiendo de cómo lo mostremos. Podemos mantener a dos personajes dentro del mismo encuadre o alternar primeros planos para destacar sus reacciones. Podemos mostrar directamente una acción o dejarla fuera de campo y contarla a través de la expresión de otro personaje.

La información narrativa puede ser la misma, pero la experiencia del espectador cambia completamente.

Por eso el storyboard no consiste simplemente en ilustrar un guion. Es el momento de decidir cómo vamos a contar la historia con imágenes.

story board

El animatic: cuando los dibujos empiezan a tener tiempo

Una vez tenemos las viñetas del storyboard, podemos comenzar a montarlas en una línea de tiempo. A cada plano le asignamos una duración y establecemos el ritmo de la secuencia.

Así comienza a construirse el animatic, también conocido como animática.

En MonkeyToons no solemos tratar el storyboard y el animatic como dos fases completamente independientes. A medida que dibujamos los planos, los vamos incorporando al montaje y comprobamos cómo funcionan.

Esta forma de trabajar nos permite detectar inmediatamente algunos problemas que sobre el papel pueden pasar desapercibidos.

Por ejemplo, una acción que parecía sencilla puede necesitar varios segundos para entenderse. Un plano puede resultar demasiado largo o un cambio de encuadre demasiado rápido. En ocasiones descubrimos que necesitamos añadir una reacción o que podemos eliminar un plano sin perder información.

Un storyboard nos permite imaginar una secuencia. El animatic nos permite empezar a verla.

Las voces y el sonido empiezan a dar vida a los personajes

El animatic no es solamente un montaje de dibujos. Para comprobar realmente cómo funciona una escena necesitamos escucharla.

En MonkeyToons grabamos habitualmente las voces provisionales de los personajes, interpretando los diálogos y proponiendo las intenciones y el acting de cada uno. También incorporamos música de referencia y los efectos de sonido necesarios para comprender las acciones y los gags.

Una pausa, una mirada, una interrupción o una respuesta pueden cambiar completamente el sentido de una escena.

Imaginemos que un personaje dice una frase y otro reacciona sorprendido. Podemos mostrar esa reacción inmediatamente o mantener unos segundos de silencio antes de enseñar su expresión. La información es la misma, pero el resultado cómico puede ser muy diferente.

Con el animatic podemos probar estas posibilidades y encontrar el timing adecuado antes de comenzar la animación de personajes. Todavía estamos utilizando dibujos estáticos, pero ya podemos sentir el ritmo, la interpretación y buena parte del tono que tendrá la pieza terminada. 

Esta es una de las grandes ventajas de trabajar con un animatic desde las primeras fases.

A los pocos días de aprobar el guion y los primeros diseños, podemos presentar al cliente una versión audiovisual de su proyecto. Ya no tiene que imaginar cómo funcionarán los diálogos, las acciones o los cambios de plano. Puede darle al play y comprobarlo por sí mismo.

Esto resulta especialmente útil cuando trabajamos con empresas, agencias o marcas que no están familiarizadas con los procesos de producción de animación.

En lugar de explicar cómo creemos que va a funcionar una escena, podemos enseñarla. Es también el momento de valorar cuestiones fundamentales: ¿se entiende el mensaje?, ¿funciona el ritmo?, ¿se percibe correctamente el tono?, ¿hay alguna acción confusa?, ¿debemos modificar un diálogo o replantear una secuencia?

La aprobación del animatic es una de las decisiones más importantes del proyecto, porque a partir de ese momento comenzaremos a convertir todos aquellos bocetos en elementos definitivos.

Cambiar un boceto es mucho más sencillo que rehacer una animación

En una producción de animación intentamos evitar realizar trabajo que posteriormente deba descartarse. Si durante la revisión del animatic descubrimos que necesitamos modificar una secuencia, podemos cambiar algunas viñetas, ajustar la duración de los planos o grabar una nueva frase provisional.

Son modificaciones relativamente sencillas porque todavía estamos trabajando con bocetos, pero si descubrimos ese mismo problema cuando ya hemos diseñado los escenarios definitivos, preparado los personajes y terminado la animación, la corrección puede implicar muchas horas adicionales de trabajo.

Por eso consideramos el animatic nuestro boceto maestro.

No es simplemente una presentación para el cliente. Es una herramienta para tomar decisiones, controlar el presupuesto y organizar el trabajo de todo el equipo.

Cuanto antes podamos ver un problema, más fácil será solucionarlo.

 Diferentes duraciones y formatos de pantalla

En publicidad es habitual que una misma producción tenga distintas duraciones. Por ejemplo, un spot de 20 segundos que también necesita versiones de 10 y 5 segundos.

Estas versiones deben funcionar de manera independiente, conservando el mensaje y el ritmo adecuado para cada duración.

Por eso, cuando el proyecto lo requiere, preparamos diferentes versiones del animatic. Así comprobamos si podemos resolverlas eliminando algunos planos o si necesitamos modificar una frase, una acción o incluso el planteamiento de una secuencia.

Algo parecido sucede con los formatos de pantalla.

Una composición pensada para televisión en formato horizontal 16:9 no siempre funciona correctamente en un vídeo vertical 9:16 para redes sociales. Es posible que necesitemos modificar encuadres, posiciones de personajes o la distribución de los elementos gráficos.

Resolver estas diferencias desde el animatic nos permite preparar la producción pensando en todas sus aplicaciones, en lugar de encontrarnos con el problema cuando la animación ya está terminada.

 Una vez aprobado el animatic, tenemos una referencia muy precisa de lo que necesitamos producir.

Sabemos qué personajes aparecen, qué expresiones y poses necesitamos, qué escenarios debemos diseñar y cuáles serán los encuadres de cada plano.

A partir de ahí desarrollamos los diseños definitivos y comenzamos la animación de personajes, respetando el timing y las decisiones narrativas que ya hemos establecido.

Los dibujos provisionales van siendo sustituidos por los elementos finales: personajes animados, escenarios, efectos, voces definitivas y música.

De esta manera, el animatic que utilizamos para definir el proyecto se convierte progresivamente en la película terminada.

Después de más de 20 años trabajando en animación 2D, tenemos una cosa clara: un buen animatic no solo nos permite comprobar si una historia funciona, también nos ayuda a producirla mejor, evitando errores, organizando los recursos y ofreciendo al cliente una visión muy aproximada del resultado final cuando todavía estamos a tiempo de modificarlo.

¿Tienes un proyecto de animación? En MonkeyToons podemos ayudarte a desarrollar tu idea desde el guion y la preproducción hasta la animación y el máster final.